CORBERA Y SU DISCURSO NARCISISTA

  • RedUNE(Red de Prevención Sectaria)

Cuando observo a E. Corbera, lo que más me impacta como psicoterapeuta, es que no parece tener conciencia de que está manipulando a la gente, y eso es lo que lo hace peligroso de mi punto de vista. Es el caso de la mayoría de los “gurús” improvisados, ya que generalmente, acaban creyendo realmente en lo que divulgan. Conozco a muy pocos estafadores que realmente estafan por pura manipulación, sabiendo que lo que dicen es pura invención, y que nada mas ponen en aplicación estrategias de manipulación social (los estafadores de esa categoría no duran). En cambio, conozco a muchos que, a partir de su propia auto-sugestión y convicción, logran convencer a más gente de sus teorías aleatorias.

 

Primero creo que sirve describir la personalidad característica de ese tipo de personas (que se describen en clínica como narcisistas, o a veces como perversos narcisistas). La base de su trastorno se ubica en una inseguridad afectiva muy profunda, que los hace buscar una consistencia identitaria , utilizando para este fin a los demás. Su falla narcisista los condena a buscar un lugar que les permita lucir ante los demás, para convencerse de que son alguien, para compensar ese vacío afectivo interno. De ahí, la búsqueda de ser admirados, de ser una referencia, y de tener el poder de decisión sobre los demás. Bueno, esta descripción es bastante simplificada, claro existen varios “grados” de patología, que llevan a situaciones diferentes (desde molestar a su entorno, hasta cometer crímenes y violencias constantes para mantener a los demás bajo control) pero da una idea del funcionamiento global.

 

Ha partir de ahí, se puede entender el discurso de Corbera de la manera siguiente: él efectivamente cree que creó una teoría transcendental que funciona, porque su equilibrio psíquico necesita de esta convicción para no colapsar. No falsificó a propósito los resultados de sus pseudo-busquedas, sino que llevó sus búsquedas como muchas personas: de manera no científica. Ósea, enfocándose en sus éxitos (a corto plazo) y no en todos los casos realizados (por ejemplo, negando el vínculo obvio entre la muerte de sus pacientes, y el fracaso de su terapia: él dice que son los pacientes que no se querían curarse…entonces no entran en la estadística). De un cierto modo, se está escondiendo la verdad a sí mismo, para no tener que renunciar a su teoría.

 

Parece difícil de creer, pero así es: he trabajado más de 4 años en contexto carcelario, con muchos pacientes con ese tipo de sintomatología, y lo que permite que un paciente no vea la realidad de su violencia o las consecuencias de su conducta hacía los demás son sus defensas psíquicas (es demasiado vital para ellos preservar su narcisismo, y la psique se defiende de la realidad con muchos mecanismos de defensa que es demasiado largo exponer aquí: negación, clivaje, identificación proyectiva, etc.).

 

Así, en lugar de analizar el discurso de E. Corbera buscando “métodos” de manipulación, analizo cómo se las arregla para esconder (a sí mismo y los demás) las fallas de su teoría, y asimismo, sus propias fallas. Por ejemplo:

 

La facilidad de palabra de los narcisistas y la aparente complejidad de su vocabulario no tienen que dejar pensar que son inteligentes, sino que son ágiles a nivel relacional. Y eso es muy cierto: los narcisistas son muy fuertes para hablar. Lo que hace Corbera, de ocupar conceptos y palabras “herméticas” (misteriosas y que pueden llevar a definiciones e interpretaciones diferentes) les permite JUGAR con el discurso y torcerlo para el fin que le conviene: si una persona le habla de un concepto suyo diciendo que es contradictorio con otro, le dice “usted no entendió nada de mi concepto, a ver, le voy a explicar”, y de ahí, lleva a la persona en un discurso infinito que no va a ningún lado, y que no contesta a la pregunta (como hacen los políticos también). Al final, todos se olvidaron de la pregunta, porque se quedaron cautivados por su facilidad de palabra, y de hecho, como la persona que escucha TRATA de entender lo que dice (de hecho muchas veces no tiene sentido ni lógica), se concentra en tratar de entender, siente su propia incapacidad a acceder a la lógica del que habla, piensa “uy, ha de ser muy inteligente, no entendí lo que me dijo” y acaba convencido.

 

Si a eso agregamos a unos iluminados por ahí que tienen la ilusión de haberlo entendido el propósito del “maestro” por el alto nivel de comprensión energético que tienen, y que hacen preguntas todavía más misteriosas, todos se quedan con la impresión de que realmente, su propósito es altamente científico.

 

Además, Corbera toma como referencia a unos científicos conocidos de todos campos teóricos (por ejemplo a J.-P. Garnier-Malet, que tuvo que negar cualquier tipo de vínculo con Corbera, explicando que Corbera está aplicando su teoría de manera equivocada), lo que lo hace parecer alguien de conocimiento muy amplio. No es el caso. Solo aplica cualquier teoría a su conveniencia, la roba, la cambia, la integra a su discurso, y la gente piensa “ de veras que es muy fuerte, en donde nadie ve conexión, él las encuentra”. Claro: no hay conexión de ningún tipo, él las inventa, torciendo las teoría de su propósito original, para aplicarlas a su teoría, y darle una apariencia de validez científica (ilustrándolo con una ejemplo que ni se sabe si es real o no, pero sí muy bien adaptado a lo que quiere demostrar).

 

Otra estrategia de Corbera: la simplificación extrema. A mucha gente, le encanta pensar que pueden llegar a tener dones de curación muy rápidamente, que parezcan sobrenaturales (que rico para su ego). A esas personas, Corbera les dice en un curso: “los trastornos de la nariz (nariz tapada u otro) están relacionados en el 99% de los casos a problemas de sexualidad”. Perfecto: quién no tuvo una vez problemas a nivel sexual? Claro, casi todos. Si no es un problema es una preocupación, también funciona. Si no es hoy, fue en el pasado. Claro. Bien. El paciente dirá: “sí, puede ser”! Bingo! Curado! Ya vieron?

 

Entonces Corbera inventa RECETAS para sanar. Cuando bién se sabe que NO EXISTEN recetas para sanar. El humano es demasiado complejo, desde su vida psíquica, somática, hasta su vida espiritual y energética, para poderse curar a base de recetas. Corbera, propone una interpretación casi única para cada síntoma, de poner en relación los problemas somáticos con los problemas psicológicos.

 

Problema de alergia? “con quién estaba cuando se manifestó por primera vez? Su abuela? Corte con ella. Es nociva. Punto. No quiere? No va a sanar. No me cree? Usted seguirá con su alergia. Es su decisión. He dicho.” Si funciona, habrá sido la auto-sugestión del paciente, y que bueno: funcionó. Si no funcionó, Corbera dice: “hay que buscar más. Intergeneracional. Quién en su familia también tenía alergias?” Claro, siempre habrá alguien que tuvo alergias en las familia. “usted es el doble de esa persona, y tiene una misión de sanación en la familia. Busque el traumatismo que vivió esa persona, y solucionelo. Desparecerá la enfermedad”.

 

Ok. El trabajo transgeneracional, ok. Pero Corbera no da herramientas al paciente para esa búsqueda. No se hace guía del paciente. Como terapeuta, se supone que uno tiene que caminar CON el paciente, y no aventarlo frente a sus problemas, cierto? Cómo solucionar el problema de su antepasado? En psicoterapia también se habla de esto. Es un proceso muy largo y complejo que requiere un apoyo constante. No es el trabajo de un día o de una semana. Es el trabajo de una vida. Pero Corbera Solo dice a su paciente: “usted ya tiene la respuesta. Solo usted la tiene”. Entonces para qué sirve Corbera, si la gente ya tiene las respuestas adentro de sí mismos?

 

Así da la ilusión de que con una búsqueda correcta y “profunda” (si no pega con una hipótesis, con la siguiente), todo se puede solucionar. Las recetas permiten dar la ilusión que la técnica es muy accesible. Y a muchos, les encanta imaginarse en Corbera…

 

A nivel del discurso, Corbera se comporta como un dictador. Eso hacen los narcisistas de manera muy ágil también: parece que su autoridad sea muy natural, y basada en algo muy firme (el conocimiento, la seguridad de lo que están diciendo, por su experiencia). Sus afirmaciones son radicales. Sus diagnósticos son unilaterales y no se pueden poner en cuestión. Eso da la impresión de que es muy experto, cuando en realidad su autoritarismo es el producto de su inseguridad interna: si no tiene la razón total, entonces es que se podría introducir la duda. No existe la más mínima duda, porque la duda abriría un poquito la falla narcisista que existe en él, y de ahí, toda su identidad se derrumbaría.

 

Traten de contradecir a un narcisista: no se puede. O él tiene la razón, o usted está mal. No hay dialogo. Solo hay discurso de sordo, ósea comunicación unilateral. Toda su energía está enfocada en convencer a los demás, y así, en consolidar su creencia. No existe la escucha.

 

Todos esos elementos (y muchos más) dan la ilusión de una solidez y de una coherencia muy grande de su teoría, cuando en realidad solo hay adornos alrededor de algo muy incoherente. Pero cuando Corbera logra dar la ilusión del éxito y que hay gente para darle crédito (y a fortiori cuando se trata de instituciones universitarias), entonces el edificio teórico se vuelve identidad del estafador, y el estafador se vuelve estafado por su propia manipulación: convencido, convence a más gente, que serán victimas de sus afirmaciones…

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